Solemos citar la reducción del consumo de energía y de las emisiones de GEI como beneficios inmediatos y tangibles de la iluminación inteligente. Pero el impacto de las tecnologías de iluminación inteligente va mucho más allá de la sostenibilidad, contribuyendo a que las ciudades sean más habitables y seguras.

El Laboratorio Científico del Crimen de la ciudad de Nueva York investigó unas 80 urbanizaciones públicas durante un periodo de seis meses y midió los efectos de la introducción de nuevas luces en la calle en aproximadamente la mitad de ellas: el estudio descubrió que las urbanizaciones que recibieron las nuevas luces experimentaron unos índices de delincuencia significativamente inferiores a los que habrían tenido sin las nuevas luces.

¿Algunas pruebas? Los delitos de índice (es decir, asesinatos, robos y agresiones con agravantes) disminuyeron alrededor de 7%, mientras que los delitos nocturnos se redujeron alrededor de 39%. La encuesta también sugirió que dos tercios de los residentes de la autoridad de vivienda tenían una opinión favorable sobre las nuevas luces.

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