Éxito Smart City tienden a tener una cosa en común: una estrategia sólida. Al definir una visión global y con visión de futuro, las ciudades evitan la realización de proyectos aislados e inconexos, que pueden parecer atractivos, pero que tienden a ser ineficaces y costosos a largo plazo. Por ejemplo, alumbrado público inteligente o los servicios de e-movilidad son bastante sencillos de introducir, pero no generarán resultados audaces a menos que se integren en infraestructuras multifuncionales, como plataformas de datos o redes de sensores. Disponer de una estrategia clara también es importante para establecer un calendario y las responsabilidades de la implantación.

¿Cuántas ciudades tienen esta estrategia? Según el Índice de Estrategia de Ciudades Inteligentes (SCSI) de Roland Berger, que mide la amplitud y la ambición de los centros urbanos en relación con los ingredientes clave de una ciudad inteligente, solo 153 municipios de todo el mundo tienen una estrategia inteligente oficial. Entre ellos, la capital austriaca, Viena, ocupa el primer lugar por su convincente marco de ciudad inteligente, su agenda digital y su preciso sistema de seguimiento de proyectos. Le siguen Londres, en el Reino Unido, y San Alberto, en Canadá, mientras que las ciudades asiáticas dominan el resto de las 15 primeras.

Pero no basta con una estrategia inteligente, sino que hay que darle vida mediante la acción. Sólo 8 de las 15 principales ciudades muestran un progreso avanzado en la aplicación, lo que indica en su mayoría una alta capacidad, un amplio alcance con proyectos de la mayoría de los campos de acción, proyectos activos o completados y alguna forma de seguimiento de los resultados. Viena vuelve a estar a la cabeza, seguida esta vez por Singapur y Londres.

El camino para convertirse en una ciudad inteligente puede ser un reto, ya que no existe un único plan para llegar a ella. Roland Berger sugiere a las ciudades que involucren y comprometan a todas las partes interesadas, incluidos los ciudadanos y los proveedores de terceros, creando asociaciones virtuosas y una colaboración activa tanto en la estrategia como en la implementación. Y, dado que los datos son la savia de cualquier ciudad inteligente, establecer plataformas abiertas de datos urbanos es la clave del éxito.