En 2010-2019 las emisiones medias anuales de gases de efecto invernadero se situaron en los niveles más altos de la historia de la humanidad, pero el ritmo de crecimiento ha disminuido. "Estamos en una encrucijada. Las decisiones que tomemos ahora pueden garantizar un futuro habitable", señalan los científicos del clima que firman último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

El escenario es sombrío, pero hay aumento de las pruebas de la acción climática. Las ciudades y los gobiernos locales se esfuerzan por reducir las emisiones disminución del consumo de energía (piense en Smart Lighting y los esfuerzos para crear ciudades compactas y transitables), aplicando sistemas de movilidad con bajas emisiones de carbonoy mejorar reforestación. Con las políticas, la infraestructura y la tecnología adecuadas, los expertos estiman que estilos de vida y comportamientos de las personas puede cambiarse para lograr una reducción de 40-70% en las emisiones de gases de efecto invernadero para 2050, y estos cambios en el estilo de vida también tendrán un impacto positivo en la salud y el bienestar.

Un papel vital en esta transición energética puede ser desempeñado por comunidades energéticas locales, grupos de usuarios vecinos que cooperan para satisfacer sus necesidades energéticas mediante fuentes de producción locales.

Llegan buenas noticias desde Estados Unidos, donde la transición a la energía limpia está generando beneficios ambientales e incluso empleos bien remunerados. En 2019, las inversiones en energías renovables alcanzaron 55.000 millones de dólares y los puestos de trabajo en el sector de las energías limpias se pagan 25% más que el salario medio nacional.

El Departamento de Energía de los Estados Unidos ha presentado recientemente la primeras 22 comunidades locales de energía para recibir asistencia técnica específica y acceder a los programas del gobierno federal, incluidos los incluidos en la Ley Bipartidista de Infraestructuras de $1,3 billones, para planificar e invertir en edificios inteligentes, producción de energía limpia, microrredes resistentes y sistemas de almacenamiento de energía, captura y almacenamiento de carbono. Entre las comunidades seleccionadas figuran Bakersfield (California), Columbia (Carolina del Sur), el condado de Hennepin (Minnesota), el condado de Jackson (Illinois), Nueva Orleans (Luisiana), Pittsburgh - Hill District (Pensilvania) y Questa (Nuevo México), entre otras.

¿Qué pasa con Europa? Según el informe de la UE sobre el estado de la Unión Energética de 2021, unos 2 millones de personas participan en más de 7.700 comunidades locales de energía y aportando hasta 7% de capacidades renovables instaladas a nivel nacional. Sin embargo, el contexto en el que operan las comunidades energéticas locales parece ser bastante complicado.

Según un informe recientemente publicado por el proyecto eNeuron, financiado por la UE, el falta de una regulación integral en el sector energético está afectando a las comunidades energéticas locales y retrasando el avance de la UE en la consecución de sus objetivos para 2050.

La incertidumbre sobre las disposiciones reglamentarias es un obstáculo importante para los inversores dispuestos a desarrollar activos de infraestructura. El panorama se complica aún más por la variedad de soluciones tecnológicas disponible tanto a nivel de consumidor como de comunidad energética. El informe considera, por ejemplo almacenamiento de calor, mencionando que más de 50% de la energía consumida en la UE se utiliza para generar calor. Esta debería ser una aplicación prioritaria, pero su adopción actual está fragmentada y es muy ineficaz.

Las comunidades energéticas locales tienen un papel muy importante que desempeñar en la transición energética, pero todavía hay un largo camino por recorrer antes de la llegada de una sociedad de red cero.